- Preocupación excesiva por el propio peso.
- Comer descontroladamente, o atiborrarse en periodos cortos de tiempo.
- Sensación de no poder parar de comer.
- Hacer dietas muy rigurosas, o ayunos para compensar los atracones.
- Provocarse el vómito.
- Oscilaciones de peso (5 ó 10 Kg. arriba o abajo en poco tiempo).
- Aspecto aparentemente saludable, lo que dificulta detectar la enfermedad.
- Abuso de laxantes y diuréticos.
- Ir a menudo al WC después de las comidas.
- Pesarse con frecuencia.
- Nerviosismo a las horas de las comidas.
- Engaño a las personas de su entorno acerca de su alimentación y sus conductas purgativas.
- Ocultación de alimentos en objetos personales (bolso, bolsillos, muebles).
- Desaparición de comida de la cocina.
- Inseguridad, necesidad de recibir aprobación.
- Mostrar un interés exagerado por la publicidad sobre dietas y productos para adelgazar.
- Cambios de humor fácilmente reconocibles.
- Cambios de carácter: depresión, sentimiento de culpa, tristeza, sensación de descontrol.
- Estricta autocrítica.
- Excesiva preocupación por el orden, y aumento de la actividad.
- Observaciones frecuentes sobre la alimentación, el peso la talla y el aspecto físico.
- Preocupación excesiva ante comentarios sobre su aspecto físico.
- Aislamiento progresivo del entorno social como familiares, amigos/as, compañeros/as, etc.
- Evitar lugares públicos donde haya comida.
- Irritaciones crónicas de la garganta y/o problemas con la dentadura provocadas por la autoinducción repetida de vómitos.
- Dolor muscular y fatiga.
- Pequeñas roturas vasculares bajo los ojos.
- Inflamación de las parótidas.
- En el caso de chicas, irregularidades de la menstruación.
- Negación a mantener un peso igual o superior al valor mínimo que corresponde a su edad y su estatura.


